Ladrarle al perro


 

Una poeta del puro presente

Los poemas de la escritora de Rojas recientemente publicados fueron escritos en 2001, pero podrían ser de hoy. La palabra de quienes la recuerdan, sus alumnos y sus editores.

Ladrarle al perro

El editor de Santos Locos, Marcos Grass, dice que haberla editado a Margarita fue una experiencia increíble. “Ella era presente continuo, siempre estaba haciendo, siempre estaba pensando para adelante y eso fue lo más trabajoso como editor, hacerla detenerse”, afirma. Marcos editó su primer libro, "Rosa o Muerte" y fue convocado por su marido, Hernán y un grupo de alumnas, para editar este nuevo libro póstumo “Ladrarle al perro”. Fue un trabajo de edición muy distinto, confirma. “A Mediados del 2021, un año después de la muerte de Marga, me llegó un libro con poemas inéditos, cuándo les pregunté de dónde había salido la selección, me respondieron que se trataba de una selección sobre una serie de archivos nominados por año, que arrancaban en los 2000 y contenían poemas, textos en prosa, sueños, fragmentos de lecturas, consignas", afirma.

Después de acceder al material completo, Marcos decidió proponerles editar los archivos por orden cronológico, dejando de lado los textos en prosa. “Creo que quedó algo que la representa dignamente, además de ser un libro necesario, sobre todo por esos primeros borradores escritos del 2000 al 2003. El mundo de la actualidad argentina se parece lamentablemente bastante a ese, una especie de caos-crisis y vuelta al neoliberalismo. Son poemas que no están para nada fuera de foco, muy vigentes y actuales. Creo que en ese sentido no fue algo buscado, sino algo que se dio naturalmente. La escritura de Margarita siempre fue muy política, muy del contexto, y Argentina es cíclica", afirma.

Dicen que Margarita era muy reticente a mostrar sus textos. Este libro inédito agrega una nueva capa de sentido a su obra, mientras representa a la poeta formada en Rojas con dignidad. El libro se puede adquirir a través de la web de Santos Locos. Sobre la vida y obra de Margarita, hay una página web realizada por su esposo, www.margaritaroncarolo.com, y además de los misteriosos textos inéditos por conocer de la autora.

Malena Saito

Los Planetas

 



Cuando pienso en un libro pienso en cómo suena. ¿Cuál es la música?. Después de pensarlo un rato creo que en este libro debería sonar “Tan grande como dos galaxias” en loop: Mi amor por vos se ve tan grande, tan grande como dos galaxias  También podría sonar “la noche eterna” con una letra tan afilada, melancólica y romántica como: Hoy / Voy a salir a buscar / Todo lo que quiero / Voy a derrumbar / Mi casa y empezar de nuevo / Todos se escondieron ya / Bajo la noche eterna / Sé que el cosmos cuida / A todos por igual.

 El punto es que debería sonar Santiago Motorizado. Bah, debería sonar Indie. Indie argentino para ser exactos. Y para ser más exactos: debería sonar una canción de amor.

 Los Planetas de Marcos Gras es un libro que nos invita a dar una vuelta por las estrellas, pero no ese cosmos que está allá lejos, sino el que llevamos dentro. El cosmos que lleva a los pibes al colegio, el cosmos que hace que vayas a una marcha o al trabajo. El cosmos que me permite acceder a la energía suficiente para subirme al transporte público todos los días de mi vida. Cada poema es un planeta en sí mismo, con su propia gravedad, orbitando en torno a las cosas que nos pasan. La galaxia cotidiana. Gras nos muestra que lo cósmico también puede ser mundano, y que las estrellas no están tan lejos como parecen. Me animo a decir, nada está tan lejos como creemos. Con la excusa del sistema solar, el autor se manda un viaje por las relaciones, los deseos, los miedos y los sueños que todos compartimos. Siempre me pareció loco que lo universal siempre está en lo particular. Pero no me quiero perder. Estoy viajando a toda velocidad por el espacio. Me pregunto ¿Cuáles son los planetas que giran en mi vida? ¿Cómo pasa el tiempo en este lugar? ¿Me da miedo? ¿Cuál es mi órbita? ¿Estás estrellas ya están muertas?

 El otro día leí que siempre hay tres temas: la muerte, el tiempo y el amor. Cualquier narrativa las pone en orden. Acá creo que el orden es: amor, tiempo y muerte. El amor le gana a la muerte acá. Lo que más me gusta del libro tiene que ver con lo que no se ve. Con el amor que se intuye. Con ese día a día del amor. No es un libro sobre cómo nos enamoramos, es un libro sobre cómo resistimos. Como diría Santi Motorizado: Tan brillante como el oro en la oscuridad. Pienso, que este amor que tiene Gras entre manos, es oro y el puede encontrarlo en lo oscuro porque lo conoce mucho. Es una teoría válida: podemos proteger lo que amamos porque lo conocemos.

 Me quedo con este verso: Amar y ser amado / y finalmente mirarnos / reconocernos en el reflejo del otro / y de lo que dejamos atrás y estar bien con eso.

Este libro me hace sentir que en algún momento voy a estar bien con eso. No hay sonido en el espacio, pero acá, les juro, suena una canción de amor.

Martina Cruz


Antes la noche no brillaba tanto

 


EL DON QUE CONMUEVE

Si tuviera que definir los poemas que integran Antes la noche no brillaba tanto diría que son: pequeños descubrimientos llenos de ternura.

Pequeños en el sentido del culto y la dedicación que hace Gael de la forma mínima de la poesía por sobre la verborragia que suele caracterizar los poemarios contemporáneos; descubrimientos porque cada poema parece revelarse exclusivamente para nosotros (ahí radica el talento del poeta) como si hubieran sido escritos pensando únicamente en nuestra lectura y la de nadie más. Y por último tiernos porque los poemas de Inés Púrpura actúan en nosotros con misterioso fervor. Una mezcla de realismo y ternura en el que como dice Carver “… creemos adivinar los sentimientos del otro, no podemos, por supuesto, nunca podremos. No tiene importancia. En realidad, es la ternura la que interesa. Ése es el don que conmueve, que sostiene, esta mañana, igual que todas las mañanas.”

Como lector caí en el tierno encanto de los poemas de Inés Púrpura hace tiempo; poemas breves y ediciones bellas de una época menos digital y más punk. Siempre que pude hacerme con ejemplares los regalé. Como editor siempre anhele haberlos publicado. Hoy gracias a la generosidad de varias editoriales puedo concretar ese deseo. Los poemas de Gael, los poemas de Inés Púrpura juntos en Santos Locos para que de alguna manera en la inmediatez de un poema este mundo nos duela menos.

Marcos Gras

Una fogata hablaba de nuestros corazones

 





Sbarra escribió que lanzarse al amor es empezar a construir un recuerdo que seguramente será terrible” En una fogata hablaba de nuestros corazones de Inés Púrpura (proyecto poético de Gael Inés, poeta transmasculino) no existe el miedo a crear ese recuerdo y Gael redobla la apuesta, no todo recuerdo del amor debe ser terrible

Quedarme para siempre en tu abrazo

hasta que el sol venga a buscarme

me queme la piel

y los recuerdos

hasta convertirme en polvo

en tu abrazo

en el sol que vino a buscarme.

No conozco un poeta que hable de la ternura y la pasión con tanta delicadeza como Gael en sus poemarios (invito al lector a leer este y todos los anteriores).

Sencillo y directo parece estar todo el tiempo, aun en los silencios, sabiendo de que se trata esto de amar; y que amar y sufrir son líneas que en algún momento convergen pero que amar es el acto definitivo, aquel que nos define y que al amor hay que entrar como dice un verso con El corazón en mano.

Los poemas de Gael sondean el amor en su materialidad ¿de qué están hechos los sueños? ¿de qué se compone el amor?

Poemas luminosos sobre el paso del tiempo, los besos

¿Se puede retener la felicidad?

Gael nos advierte que en su condición de poeta puede mentirnos y que esa mentira es en post de entender lo que ocultan las preguntas que los mismos poetas exploran

Lxs poetas somos algo mentirosxs

porque escribimos hasta de lo que no conocemos

exploramos la tristeza, además

y el deseo que tenemos de amar

como si fuéramos en busca de una golosina nueva.

Una fogata hablaba a nuestros corazones en un poemario luminoso, radiante. Poemas que invitan al conocimiento, al asombro, a desdibujar las fronteras.

Todo lo que me motiva

me despierta

todo lo que me conmueve

me enseña.

Este nuevo libro de Gael Inés nos habla de amar, de dejar ir, de elegir y de recordar, de caminar y decidir como transitar ese camino que se emprende. Sin dogmas, con amor y curiosidad y aceptando que lo que hoy duele alguna vez fue pasión y que ese dolor es transformador 

...cultivar es algo hermoso

como un verbo o una acción

como un jardinero hundo mis manos

en mi rostro

mis dedos se extienden

cultivo

a lo largo y ancho

desparramo

acaricio.

Pensar que de la tierra brota tanta savia

hay canales de riego construidos hace miles de años.

Hago una pausa en la tarea

quiero decir

en todo este tiempo

jamás deje de amarte.



Otras pieles

 





“Salgo a correr, no solo ahora, sino siempre. No sé hacia dónde, pero sí de dónde" este fragmento de un poema de Kai Isaiah Jamal aplica al nuevo poemario de Inés Kreplak porque al leer otras pieles se sale de lleno a correr, no sabemos a dónde, pero si desde de dónde: desde la poesía.

Inés se define “hosca como un catus” pero sus poemas no lo son, son directos y reales, sin subterfugios, ni adornos. Leer a Inés es entender que su poesía como un buen jab nos impacta desde el primer poema en el mentón, mostrándonos sin matices, con crudeza por dónde irán los versos de este libro.

Inés odia la palabra resiliencia, pero hay sin dudas en estos poemas una búsqueda, una formula ¿un ardid? Para superar el trauma, el dolor o la soledad.

¿Cuál?

La autoexploración

Preguntarse sobre la familia, la infancia y las amigas. Bucear en el pasado y buscar patrones y encontrar siempre la escritura como salvación como motor para seguir adelante

“Me dirías que no escriba

que no cuente ni ventile

que no grite tanto

que no llore enfrente de la gente.”

Y la transparencia del dolor porque nombrarlo, escribirlo como si nombrando, dándole peso a los traumas pudiéramos superarlos. Revelar lo que nos resquebraja para mantener de esa manera todo unido y en su lugar.

“…Desolada, iracunda, enojada

aún más

irritada, colérica, furibunda

escribo versos catárticos

repletos de eso que jamás

llamaríamos poesía…”

Inés nos sacude con energía y después reposa, cae y parece apagarse. Como si lo vital viniera por oleadas, como si la palabra, su cuerpo ¿ella? Tuviera picos de electricidad y adrenalina para después dejarse caer en el cansancio y en poemas atávicos como las milanesas de su madre.

 Y la escritura como escape, la escritura como salida siempre.

 

Cada día

Palabras

sensaciones, olores

texturas, recuerdos

rumiar hasta entender qué:

escribo

y ya puedo volver a respirar

Escribir poesía, hacerse preguntas, compartir las pequeñas respuestas y volver a comenzar el ciclo una y otra vez.

 


Extensión del cuerpo

 


“Te amo te odio dame más” Extensión del cuerpo, el 2do libro de Tomás Litta juega (al igual que Charly en Peperina) con la sensación del goce, pero el goce desde la pulsión del dolor. 

El amigx Lacan hablaría de el orden del forzamiento ya que en el orden cotidiano el goce y el placer están aparejados y se usan como sinónimos, pero para psicoanálisis no lo son. El placer es “la menor excitación, lo que hace desaparecer la tensión, la atempera más” y el goce es siempre del orden de la tensión, del forzamiento, del gasto, incluso de la hazaña. Incontestablemente hay goce en el nivel donde comienza a aparecer el dolor, y sabemos que es sólo a ese nivel del dolor que puede experimentarse toda una dimensión del organismo que de otro modo aparece velada (...) Este cuerpo no se caracteriza simplemente por la dimensión de la extensión: un cuerpo es algo que está hecho para gozar, gozar de sí mismo”.

Los poemas que recorren Extensión del cuerpo son goce, puro y sencillo goce.

Hay dolor y solamente mediante ese dolor comprendemos el libro y su goce. Una ruptura desde el primer poema, una caída desde el primer poema.

La noche

la llegada del invierno

el rugir de mi estómago

la estufa rota

de nuestra habitación.

Todo de repente

se hundió en el silencio

cuando hiciste la pregunta

que yo no quería escuchar.

 

La tensión y el sexo entre dos que ya no son uno.

 

Cruzamos

nuestras lenguas

sabiendo que

una caricia

no es suficiente

para saciar un vacío.

Vos y yo, cómplices

de una misma infamia

celebramos el fin

de todas las cosas

mientras la vibración

de las paredes

nos recuerda

que la primera

incertidumbre

es un camino

de ida.

 

El orden del forzamiento, la búsqueda del dolor y del goce se van sucediendo en el poemario de Litta.

Mientras el silencio

se come todas las paredes

vos y yo vamos

de la cama al corazón

arrastrando

como todas las noches,

el ritmo inútil

de esta revancha

que sabemos

no lleva a ningún lado.

 

Y la certeza de Tomás del Yo lirico de estar transitando una relación que ambos saben terminada y el goce de ese dolor encarnado en sexo animal

"La única certeza:

el sabor a polvo en la boca

de la guerra que peleamos.

 

Y una verdad que se va acercando poco a poco


"Construir un refugio

donde entren

nuestros cuerpos

hundirnos en un abrazo

inocente

creer que podemos

salvarnos

de todo esto.

 

Hay en los poemas de Tomy un trabajo y un camino tan genuino, tan cercano. ¿Quién no vio venir el final alguna vez y lo estiro es pos del goce? Tomás nos marca ese sendero, lo construye y lo recorre con nosotros. Nos toma la mano y nos dice esto es así. Yo estuve acá, vos vas a estar acá y no hay manera de alejarte cuando sucede. No hay consejos de amigos, ni familiares. Es un camino adictivo que hay que recorrer y tratar de que sea lo más corto posible.

¿Y después de la tormenta anunciada? El duelo ¿Qué más? Y más dolor y más goce pero ahora no en forma de algo que se rompe sino en el recuerdo de lo que tuvimos y ya no esta.

Es e cierta medida como hacerse una herida dejar que cicatrice y cuando la cascara de la nueva piel está formada arrancársela y comenzar todo nuevamente.

¿Cuánto dura? ¿Dónde termina? En el caso de Extensión del cuerpo con un poema largo de amigxs. Tomás ha escrito un mapa del goce, una ruta del dolor y es que finalmente es como dice Charly y no Lacan “Gozar, es tan necesario, mi amor. Gozar, es tan diferente al dolor”


Qué violencia perfecta la del mundo viejo

 







¿Cuándo decidimos ocultar la vejez? ¿De qué manera se fue dejando de lado

el pasado? ¿Cuándo pasaron la memoria, las raíces a convertirse en un

estorbo?

El nuevo libro de Pamela Terlizzi Prina viene a buscar algunas respuestas, a

arrojar un halo de luz sobre algo que la sociedad parece haber relegado. La

ancianidad.

Los poemas de Qué violencia perfecta la del mundo viejo vienen a proponer un

recorrido, un recuerdo. Bucean en la genealogía, indagan en el pasado, pero

no cualquier pasado sino uno especifico de raíz fémina. La experiencia de

mujeres ancestrales y su vivencia, su gallardía, su silencio. Mujeres que, como

bien dice el epígrafe de Thénon, son ellas grandes ventanales de sombra,

tiempo y muerte.

Sombra, tiempo y muerte… una memoria colectiva y generacional en la que

Pamela busca sin tregua. Una búsqueda que encuentra cauce en el dolor que

atraviesa generaciones, un dolor lleno de vejaciones, humillaciones y silencios

que nos interpelan en nuestro presente de conquistas y luchas diarias

Entonces, leyendo estos poemas dejamos de preguntamos ¿cómo llegamos

hasta acá? y comenzamos a ver el camino y así podemos amalgamar este

presente de banderas enarboladas y esta masa joven que marcha y conquista.

Y esa continuidad solo se entiende en su plenitud si entendemos nuestro

pasado, el pasado de ellas, las que vinieron antes.

“…abuela querida,

viejita

¿cuántos umbrales bajísimos tuviste que cruzar?

¿cuántos delitos pintaron frente a vos una línea roja?

¿cuántas veces la pisaste?”

La identidad. La perdida y su construcción. Aquello que la palabra pierde y que

va a renombrar. Porque lo que se perdió también nos define y nos resignifica.

“…¿Cómo se escribía tu nombre antes de la guerra?

¿Extrañas las letras perdidas?...”


Y de repente una apropiación del dolor, una aceptación de la continuidad, un

legado del que estar orgullosx:

“…las malas

las sanas

las mansas.

Son todas mías.

A todas les duelen los huesos

por haber estado de rodillas.


Un legado que transforma, un silencio que se vuelve palabra, consigna y grito:

“Mi abuela me dijo:

no es que sepas responder a todo,

es que no aguantás el silencio.”


Y eso es este nuevo poemario de Pamela. No una respuesta a todo, pero sí

una réplica al silencio acumulado, heredado, transitado. Una contestación

basada en el derecho de sangre. En un linaje de leonas que tiene permitido

sentirse mal de tanto en tanto.